Nuestra experiencia en el CDIAP: dos familias, dos caminos diferentes

Cuando buscas información sobre el CDIAP, normalmente encuentras explicaciones sobre cómo funciona el servicio, qué profesionales intervienen o qué ocurre durante una valoración.

Pero pocas veces encuentras algo que muchas familias necesitan de verdad.

Experiencias reales.

Porque una cosa es leer cómo debería funcionar el proceso.

Y otra muy distinta es vivirlo desde dentro, con dudas, esperas, entrevistas, valoraciones, diagnósticos privados y muchas emociones mezcladas.

Por eso hemos querido compartir nuestra experiencia.

Somos dos mamás azules.

Xenia, mamá de Julio.

Y Eva, mamá de Héctor.

Dos niños diferentes.

Dos caminos diferentes.

Y muchas emociones en común.

Esta es nuestra experiencia personal con el CDIAP. No significa que todas las familias vayan a vivir el mismo proceso, pero quizá pueda ayudarte a sentirte un poco menos sola si estás empezando este camino.

En esta experiencia encontrarás

  • Cómo vivimos la espera del CDIAP.
  • Qué ocurrió en nuestras primeras visitas.
  • Por qué algunas familias acuden también a la vía privada.
  • Cómo fue el proceso de Héctor.
  • Cómo está siendo el proceso de Julio.
  • Qué nos habría gustado saber al principio.
  • Qué puedes leer si estás empezando en atención temprana.

Antes de empezar: cada CDIAP y cada familia son diferentes

Algo importante antes de contar nuestra historia.

El CDIAP puede funcionar de forma diferente según la zona, el centro, los profesionales, la demanda existente y las necesidades de cada niño.

También los tiempos pueden cambiar mucho.

Hay familias que son atendidas antes.

Otras esperan más.

Algunas reciben una orientación clara pronto.

Otras atraviesan procesos largos y llenos de incertidumbre.

Por eso esta entrada no pretende explicar una norma universal.

Para eso tenemos una guía más general donde explicamos cómo funciona un CDIAP paso a paso.

Este artículo es simplemente nuestra experiencia.

A veces lo que más ayuda no es encontrar una respuesta perfecta, sino leer que otra familia también ha pasado por una espera parecida.

La experiencia de Xenia y Julio

Soy Xenia.

Mamá de Julio.

Julio tiene diagnóstico de TEA nivel 1 por la vía privada.

Nuestro camino con el CDIAP empezó hace aproximadamente cuatro meses.

Como muchas familias, llegamos buscando orientación, apoyo y respuestas.

Cuando empiezas a observar señales en tu hijo, o cuando ya tienes un diagnóstico privado, la espera se vive de una manera muy intensa.

No es solo esperar una cita.

Es esperar que alguien mire a tu hijo, escuche tus preocupaciones y te diga por dónde empezar.

Una primera visita sin ver a Julio

En nuestro caso, nos realizaron una primera visita, pero no llegaron a ver a Julio.

La entrevista fue con nosotros.

Nos preguntaron por su desarrollo, por lo que observábamos, por nuestras preocupaciones y por todo lo que ya traíamos vivido hasta ese momento.

Salir de una visita así genera sensaciones muy mezcladas.

Por un lado, sientes que el proceso ha empezado.

Pero por otro lado, también piensas:

“Todavía no han visto realmente a mi hijo.”

Y eso puede dejarte con una sensación extraña.

Seguimos en espera

A día de hoy seguimos esperando.

Julio todavía no ha recibido diagnóstico por la vía pública.

Tampoco ha empezado una intervención completa dentro del CDIAP.

Mientras tanto, el diagnóstico privado nos ha ayudado a entender mejor muchas cosas.

Nos ha permitido poner nombre a dificultades que ya observábamos.

Y también nos ha dado una base para acompañarle mejor.

La espera no se vive igual cuando una familia ya sabe que su hijo necesita apoyo. Cada semana sin respuesta puede sentirse mucho más larga.

La experiencia de Eva y Héctor

Soy Eva.

Mamá de Héctor.

Héctor tiene diagnóstico de TEA nivel 2.

Nuestro proceso con el CDIAP fue bastante largo.

Desde que empezó el camino hasta que pudieron visitar a Héctor pasaron aproximadamente seis meses.

Seis meses esperando.

Seis meses con dudas.

Seis meses observando, buscando información y preguntándonos cuándo llegaría por fin el momento.

Un año de evaluación sin diagnóstico

Después de esa espera empezó un proceso de evaluación que duró cerca de un año.

Durante ese tiempo hubo visitas, observaciones y seguimiento.

Pero seguíamos sin tener un diagnóstico claro por parte de la pública.

Y eso desgasta mucho.

Porque cuando una madre siente que algo ocurre, vivir durante meses sin una respuesta concreta puede ser muy duro.

No porque necesites una etiqueta.

Sino porque necesitas entender.

Necesitas saber cómo ayudar.

Necesitas dejar de sentir que todo está en el aire.

El diagnóstico privado y la confirmación pública

Finalmente decidimos acudir a la vía privada.

Allí Héctor recibió el diagnóstico de TEA nivel 2.

Después llevamos ese diagnóstico privado a la pública.

Y tras revisar el caso y continuar el proceso, el diagnóstico fue corroborado.

Para nosotros eso supuso un antes y un después.

No porque Héctor cambiara.

Él seguía siendo exactamente el mismo niño.

Pero por fin teníamos una explicación más clara.

Y eso ayuda mucho a ordenar todo lo que llevas tiempo sintiendo.

La terapia actual de Héctor

Actualmente Héctor tiene tres años.

De momento acude al CDIAP una vez por semana.

Hace media hora de terapia.

Ahora mismo trabaja con psicólogo.

Puede parecer poco tiempo desde fuera.

Pero para una familia que ha esperado tanto, cada espacio de acompañamiento cuenta.

No solo por lo que se trabaja con el niño.

También por lo que la familia va comprendiendo en el camino.

La intervención no siempre empieza con grandes cambios visibles. A veces empieza con pequeñas orientaciones que ayudan a la familia a entender mejor al niño.

Dos caminos diferentes, emociones muy parecidas

Nuestras historias no son iguales.

Julio y Héctor no son iguales.

Sus diagnósticos tampoco.

Los tiempos han sido diferentes.

Y la forma en que cada proceso ha avanzado también.

Pero hay emociones que sí se parecen mucho.

  • la incertidumbre;
  • la espera;
  • las dudas;
  • el cansancio emocional;
  • la necesidad de respuestas;
  • el miedo a perder tiempo;
  • el deseo de ayudar cuanto antes.

Cuando estás dentro del proceso, no lo vives como un trámite.

Lo vives como algo profundamente personal.

Porque no estás esperando un papel.

Estás esperando orientación para tu hijo.

Por qué algunas familias acuden también a la vía privada

Este tema puede generar muchas opiniones.

Pero para muchas familias la vía privada no aparece por capricho.

Aparece por necesidad.

Por tiempos de espera.

Por incertidumbre.

Por la sensación de que el desarrollo de tu hijo no puede quedarse parado mientras esperas.

En nuestro caso, tanto el diagnóstico privado de Julio como el de Héctor nos ayudaron a entender mejor lo que ocurría.

No sustituyen necesariamente el camino público.

Pero sí pueden aportar claridad en un momento donde la familia se siente muy perdida.

Si tienes dudas sobre este tema, también puedes leer nuestra guía sobre diagnóstico de autismo público o privado.

Lo que nos habría gustado saber al principio

Nos habría gustado saber que la espera puede ser larga.

Que no siempre todo avanza al ritmo que una familia necesita.

Que una primera visita no siempre significa una intervención inmediata.

Que a veces hay entrevistas, valoraciones y observaciones antes de llegar a conclusiones.

Y que no pasa nada por buscar información mientras tanto.

También nos habría ayudado saber que no estábamos exagerando.

Que cuando una madre observa algo en su hijo, merece ser escuchada.

Y que pedir ayuda no significa adelantar acontecimientos.

Significa cuidar.

Si estás esperando una respuesta del CDIAP, no estás fallando por sentir ansiedad, miedo o impaciencia. Estás intentando acompañar a tu hijo de la mejor manera que sabes.

Qué puedes hacer si estás esperando

Si estás en lista de espera o en pleno proceso de valoración, quizá te ayude organizar algunos pasos.

  • Guardar informes y documentos importantes.
  • Anotar dudas para futuras visitas.
  • Observar sin obsesionarte.
  • Preguntar al centro si tienes dudas administrativas.
  • Leer información fiable.
  • Buscar apoyo emocional si lo necesitas.
  • No compararte con otras familias.

También puede ayudarte leer nuestro artículo sobre lista de espera en el CDIAP y nuestra guía sobre cuánto tarda una valoración en un CDIAP.

Preguntas frecuentes sobre nuestra experiencia en CDIAP

¿Todas las familias esperan lo mismo?

No.

Los tiempos pueden variar mucho según la zona, el centro, la demanda y las necesidades de cada niño.

¿Una primera visita significa que ya empieza la terapia?

No siempre.

En algunos casos primero hay entrevistas, recogida de información y valoración antes de iniciar una intervención.

¿El diagnóstico privado sirve en la pública?

Puede aportar información importante, aunque cada servicio público puede realizar su propia valoración y revisión del caso.

¿Es normal sentirse perdida durante el proceso?

Sí.

La espera, las dudas y la falta de respuestas claras pueden generar mucho desgaste emocional.

¿Merece la pena seguir insistiendo?

Sí.

Si sientes que tu hijo necesita apoyo, buscar orientación y seguimiento es una forma de acompañarle mejor.

También puede interesarte

Conclusión

Nuestra experiencia en el CDIAP todavía no ha terminado.

La de Xenia y Julio sigue en espera.

La de Eva y Héctor continúa con intervención semanal.

Pero ambas nos han enseñado algo importante.

El camino público puede ser lento.

La espera puede doler.

Y la incertidumbre puede pesar muchísimo.

Pero ninguna familia debería sentirse sola mientras intenta buscar respuestas para su hijo.

Si estás empezando este proceso, quizá ahora mismo no tengas todas las respuestas.

Pero estás haciendo algo muy importante.

Estás mirando a tu hijo.

Estás buscando ayuda.

Estás intentando comprenderle mejor.

Y eso también forma parte del camino.

No sabemos si todas las familias vivirán el CDIAP como nosotras. Pero sí sabemos que esperar, dudar y buscar respuestas también forma parte de muchas historias reales.

📘 Guía completa sobre el CDIAP

Si quieres entender mejor cómo funciona el proceso, qué profesionales intervienen y qué puedes esperar en atención temprana, puedes leer nuestra guía principal:

Cómo funciona un CDIAP paso a paso

Scroll al inicio