Mi hijo camina de puntillas: cuándo observar y cuándo consultar
Ver a un niño caminar de puntillas puede generar muchas dudas.
Al principio quizá parece algo gracioso.
Una forma curiosa de andar.
Una etapa.
Un juego.
Pero cuando se repite mucho, cuando aparece cada día o cuando el niño parece evitar apoyar completamente el pie, es normal que las familias empiecen a preguntarse:
¿Es normal que mi hijo camine de puntillas?
La respuesta no siempre es sencilla.
Algunos niños caminan de puntillas durante una etapa y después dejan de hacerlo.
Otros lo mantienen durante más tiempo.
Y en algunos casos puede estar relacionado con aspectos sensoriales, motores o del desarrollo que conviene observar.
En esta guía encontrarás
- Por qué algunos niños caminan de puntillas.
- Cuándo puede formar parte del desarrollo.
- Cuándo conviene observar más.
- Qué relación puede tener con el autismo.
- Qué profesionales pueden ayudar.
- Por qué la atención temprana puede ser importante.
¿Por qué algunos niños caminan de puntillas?
Caminar de puntillas puede tener diferentes explicaciones.
En algunos niños aparece como una fase del desarrollo motor.
En otros puede estar relacionado con la forma en la que sienten el cuerpo, el equilibrio o las sensaciones de sus pies al tocar el suelo.
También puede aparecer por tensión muscular, hábitos adquiridos o dificultades en la coordinación.
Por eso no conviene sacar conclusiones rápidas.
Lo importante es observar el conjunto.
¿Cuándo puede ser algo evolutivo?
Algunos niños pequeños caminan de puntillas de forma ocasional cuando están aprendiendo a andar o explorando diferentes formas de moverse.
Si ocurre solo a ratos, si el niño puede apoyar el pie completo y si no existen otras señales de preocupación, muchas veces simplemente se observa la evolución.
Pero cuando caminar de puntillas se mantiene en el tiempo, aparece casi siempre o el niño parece tener dificultad para apoyar el talón, conviene consultarlo con pediatría o con profesionales del desarrollo infantil.
Mi hijo camina de puntillas: señales que conviene observar
Más que fijarnos solo en el hecho de caminar de puntillas, conviene mirar si aparece junto a otras señales.
Por ejemplo:
- camina de puntillas la mayor parte del tiempo;
- no apoya bien los talones;
- parece incómodo con determinadas texturas en los pies;
- evita ir descalzo;
- tiene mucha sensibilidad al calzado o los calcetines;
- presenta torpeza motora o caídas frecuentes;
- se balancea o busca mucho movimiento;
- también hay retraso en lenguaje, juego o comunicación.
Si además observas otras señales relacionadas con el desarrollo, puede ayudarte leer nuestra guía sobre primeras señales de autismo.
Caminar de puntillas y autismo
Algunas familias llegan a este artículo porque han leído que caminar de puntillas puede estar relacionado con el autismo.
Y aquí es importante ser muy claros.
Caminar de puntillas por sí solo no diagnostica autismo.
Pero en algunos niños autistas puede aparecer como parte de un perfil más amplio de diferencias sensoriales, motoras o de regulación.
Por ejemplo, algunos niños pueden caminar de puntillas porque buscan una determinada sensación corporal.
Otros porque ciertas sensaciones del suelo les resultan desagradables.
Y otros porque su cuerpo necesita más información de movimiento o presión para regularse.
Si sospechas que hay un componente sensorial, puede ayudarte leer nuestra guía sobre integración sensorial en niños.
¿Qué tiene que ver con la sensibilidad sensorial?
Algunos niños procesan las sensaciones del cuerpo de una forma diferente.
Puede ocurrir con sonidos, luces, texturas, movimiento o contacto físico.
Y también puede ocurrir con los pies.
Hay niños que no toleran determinadas superficies.
Otros se sienten incómodos con ciertos zapatos.
Otros buscan caminar de una forma concreta porque esa postura les aporta una sensación corporal más reguladora.
Por eso caminar de puntillas puede ser, en algunos casos, una pista para mirar el perfil sensorial del niño.
¿Cuándo conviene consultar?
Conviene pedir orientación profesional si:
- camina de puntillas de forma frecuente;
- no consigue apoyar bien el talón;
- la marcha de puntillas se mantiene durante mucho tiempo;
- hay dolor, rigidez o caídas frecuentes;
- aparecen otras señales del desarrollo que preocupan;
- hay retraso en lenguaje, juego, comunicación o interacción social;
- la familia siente que algo no termina de cuadrar.
El primer paso suele ser comentarlo con pediatría.
Dependiendo del caso, pueden valorar si hace falta derivación a fisioterapia, neuropediatría, atención temprana u otros profesionales.
La importancia de la atención temprana
Cuando existen señales que generan dudas, pedir ayuda pronto puede marcar una diferencia importante.
No porque haya que alarmarse.
Sino porque observar, valorar y acompañar a tiempo permite entender mejor qué necesita el niño.
La atención temprana puede ayudar a valorar aspectos del desarrollo motor, sensorial, comunicativo y emocional.
Si estás en este punto y no sabes por dónde empezar, te recomendamos leer nuestra guía sobre atención temprana.
¿Qué profesionales pueden ayudar?
Dependiendo de cada caso, pueden intervenir distintos profesionales.
- Pediatra: puede realizar una primera valoración y orientar los siguientes pasos.
- Fisioterapeuta: puede valorar la marcha, el tono muscular y la movilidad.
- Terapeuta ocupacional: puede ayudar si existen necesidades sensoriales o dificultades de regulación.
- Equipo de atención temprana: puede valorar el desarrollo global del niño.
- Neuropediatra: puede intervenir si existen dudas neurológicas o del desarrollo.
Si además existen dudas relacionadas con el autismo, puede ayudarte conocer cómo funciona una evaluación de autismo paso a paso.
Qué puedes observar en casa sin obsesionarte
Observar no significa vivir pendiente de cada movimiento.
Pero sí puede ser útil fijarse durante unos días en algunos aspectos.
- Cuándo camina más de puntillas.
- Si lo hace con zapatos, descalzo o en ambos casos.
- Si puede apoyar el talón cuando se lo pides.
- Si parece evitar determinadas superficies.
- Si hay caídas frecuentes.
- Si también existen otras señales del desarrollo.
Esta información puede ser muy útil cuando hables con profesionales.
Preguntas frecuentes sobre caminar de puntillas
¿Caminar de puntillas significa autismo?
No.
Caminar de puntillas por sí solo no significa que un niño tenga autismo. Pero si aparece junto a otras señales del desarrollo, conviene consultarlo.
¿Es normal que un niño pequeño camine de puntillas?
Puede aparecer de forma ocasional en algunos niños pequeños. Si se mantiene en el tiempo o es muy frecuente, es recomendable pedir orientación profesional.
¿Puede estar relacionado con la sensibilidad sensorial?
Sí, en algunos casos puede relacionarse con la forma en que el niño procesa sensaciones del suelo, del calzado o del propio cuerpo.
¿A quién debo consultar primero?
Lo habitual es empezar por pediatría, que podrá orientar si hace falta valorar por fisioterapia, atención temprana u otros especialistas.
¿La atención temprana puede ayudar?
Sí. La atención temprana puede ayudar a valorar el desarrollo global del niño y orientar a la familia sobre los apoyos necesarios.
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Conclusión
Si tu hijo camina de puntillas, lo más importante es no sacar conclusiones precipitadas.
Puede ser una etapa.
Puede estar relacionado con la forma en que se mueve.
Puede tener un componente sensorial.
O puede ser una señal más dentro de un conjunto de aspectos del desarrollo que conviene observar.
Lo importante es mirar el contexto.
Y si algo te preocupa, consultar.
